Emprende el Ejército batida en Acapulco por ejecución de 2 jefes
A sólo 24 horas de la ejecución de un teniente y un cabo del batallón 48 del Ejército con sede en Cruz Grande, poco más de 100 efectivos catearon cuatro viviendas ubicadas en los poblados de Tres Palos y Tunzingo, en la zona rural de Acapulco, así como en colonias populares Progreso –específicamente en la calle Baja California–, 20 de Noviembre y Las Cruces, sin que hubiera detenidos o decomisos.
Sin embargo, de acuerdo con información extraoficial de la Policía Investigadora Ministerial (PIM), en Tunzingo se ubicó una casa de seguridad, misma que estaba desocupada al momento de su revisión.
Poco antes de las 10 de la mañana el operativo militar arrancó de manera casi simultanea en el área rural y en la zona urbana del puerto, aunque no hubo reporte oficial para especificar el total de las casas cateadas, aunque se presume que la acción tiene relación con la muerte de los dos militares, específicamente por el teniente Mario Alberto Fonseca Hernández, quien había sido comisionado desde la ciudad de México.
El operativo militar obligó a que parte del personal de la novena región y efectivos de la Marina reforzaran los puntos de revisión en todo el puerto; asimismo, se vio una fuerte movilización de la Policía Preventiva Estatal sobre la avenida Costera, algunos incluso iban con el rostro cubierto.
Militares desaparecen el viernes
De acuerdo con información extraoficial de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), el teniente Fonseca y el cabo Pérez estaban desaparecidos desde el viernes de la semana pasada, justo cuando se trasladaban al puerto de Acapulco desde la ciudad de México, pues participarían en el curso de derechos humanos que se está impartiendo en la novena región militar a mandos castrenses.
El hallazgo de sus cadáveres en la laguna de Tres Palos, con señas de golpes y balazos de armas de grueso calibre, originó que superiores del Ejército vinieran directamente de la ciudad de México para conocer las investigaciones y darle seguimiento al caso.
El coche Stratus que fue localizado a 3 kilómetros de distancia de los cuerpos, con manchas de sangre, era propiedad del teniente, según se comprobó en el tarjetón de circulación que estaba a su nombre.