¿Y Acapulco qué culpa tiene?
Acapulco quedó prácticamente paralizado ayer por la marcha de maestros de la CETEG, quienes a su paso, de nueva cuenta por la avenida Costera Miguel Alemán, solo provocaron reclamos de automovilistas y peatones.
“Pinches hüevones, pónganse a trabajar”, gritó furioso don Manuel, un taxista que a la altura del Asta Bandera, bajó de su unidad para reclamarles que respetaran los derechos de los demás, “nosotros que culpa tenemos de sus problemas”. Una cascada de insultos recibió el trabajador del volante que hasta temblaba de coraje. Parecían todo menos profesores, quienes vociferaron un rosario de injurias y amenazas.
En el caos, el desorden y la desesperación, los reclamos contra los maestros subieron de tono. Los automovilistas varados a la altura de la playa Papagayo se sumaron a los gritos del ruletero que con firmeza reclamó de frente a los cetegistas. Se fueron sumando más y más por parte de otros automovilistas que se solidarizaron con el taxista solitario.
Y así, a los largo de sus tres horas con cinco minutos de la manifestación de ida y vuelta por la principal avenida del puerto, los mentores agrupados en la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación, fueron abucheados por el desorden vial que provocó que miles de trabajadores llegaran tarde a sus trabajos, como fue el caso de unos empleados del hotel “Acapulco Princesa”, quienes quedaron varados en la parada del Continental al filo de las dos de la tarde.
El chofer que transportaba el grupo de recursos humanos del Fairmont & Resort, a bordo del autobús 763 de esa empresa turística, pedía a los responsables del contingente, que le permitieran cumplir con su tarea para evitar descuentos. La respuesta fue la indiferencia, los oídos sordos de la autodenominada fracción “democrática”. “No dejen salir al capital humanos de los ricos”, gritó un manifestante con una bandera roja y las siglas CETEG que le cubría el rostro.
Turismo político.-
Con sombrero de palma, una maestra alta y güera se untaba aceite de coco, se preparaba al mediodía para salir de las oficinas regionales de la SEG –ubicadas en La Diana-, al igual que sus compañeros procedentes del vecino estado de Puebla. Desenrollaron su majestuosa pancarta de vinil en la que también expresaban su rechazo a la Alianza por la Calidad Educativa (ACE).
Tres maestras comentaron que efectivamente vinieron a la protesta pero aprovecharon el viaje y por la mañana, apenas salió el sol y se fueron a playa La Condesa. Y es que Acapulco es Acapulco. Cuando la marcha retornó por la tienda de autoservicio “Soriana”, las poblanas tomaron agua de coco y disfrutaron de los “raspados” de tamarindo y hasta compraron artesanías en el mercadito ambulante de la plaza “Wilfrido Massieu”.
Al salir la columna de profesores, desde el carro de sonido se dio instrucciones para que los “maestros invitados” de Puebla, Oaxaca y Michoacán, se colocaran atrás del contingente de la comisión política Unos turistas norteamericanos se quedaron parados, asustados por la marcha que pasaba junto a ellos en la banqueta del Condesa del Mar.
Las disculpas abucheadas…
La maestra Margarita micrófono en mano, a todo pulmón pedía disculpas a los afectados por la extensa serpentina de educadores que retomó la Costera, pero el rechazo fue total. Con sus claxon, taxistas, urbaneros, automovilistas, choferes de carros repartidores de diversos productos abucheaban también las inoportunas disculpas.
Los agentes de Tránsito asignados a la marcha trabajaron doble. Le dieron preferencia en todo momento a los manifestantes, y enredaban con maestría el tráfico vial.
“Somos un movimiento movilizado”: Jorge García
A las 2:45 la protesta arribó a las puertas de la delegación del ISSSTE.
Los maestros tomaron las escalinatas y se instalaron en plantón, a lo largo y ancho de tres cuadras. Extendieron sus mantas y pancartas. Algunas maestras con sus hijos se acostaron, otros más, se pusieron a contemplar el caos vial que provocaron.
A las 3:05, subió la comisión política para dialogar con el delegado del ISSSTE, Alberto Nava Salgado.
Los 13 maestros de la CETEG se instaló en la mesa de trabajo. “Somos un movimiento movilizado”, dijo a manera de presentación Jorge García Hernández al abrir el dialogo con la representación de los maestros.
El encuentro fue áspero. Los cetegistas iban por el todo y nada. Exigieron hojas verdes y rojas, de préstamos. El delegado, les explicó que tienen que cumplir la normatividad. Los maestros pidieron préstamos al margen de la norma.
El trato del delegado fue amable. Los cetegistas lo insultaron, lo calificaron de “necio”. El funcionario federal diplomáticamente les dijo que si querían créditos pues que vayan a su sindicato, titular de las relaciones laborales con el Estado, al que representa pero que él no se metía en los problemas políticos internos. Y punto. A la CETEG no le funcionó el jaloneo. El delegado del ISSSTE los invitó a que regresaran pero no hay más, “cumplamos las normas institucionales”.
Eran las 4:25 cuando la comisión negociadora de la CETEG salió abruptamente de las oficinas del delegado. Solo el profesor Dagoberto se despidió de mano del funcionario federal. En fila india, el resto bajó a informarle a las bases que se habían posesionado del acceso a las instalaciones del ISSSTE.
Anoche a las 7:30, la disidencia magisterial guerrerense levantó su plantón que habían instalado en la Costera, luego de que la comisión política les avisó –vía telefónica- que habían iniciado las pláticas con el gobierno del Estado.
En Acapulco la ofensa a la ciudadanía se concretó una vez mas. Las soluciones a las demandas de los presuntos maestros se encuentran en las oficinas de Chilpancingo, capital del estado. ¿Qué culpa tiene Acapulco de su sinrazón y de su ignorancia? ¿Y los niños que dejan sin clases? ¿Acaso eso no es traicionar a la Patria? ¿O es que sirven a los intereses del imperio estadunidense que quiere a los mexicanos sin educación?