Periodista moribundo dejó CETG

Sábado 15 de noviembre. Chilpancingo. El sábado que pasó fue intenso. Corregimos la leyenda que un maestro escribió en el medallón de su auto: “Que acabe el casiquismo”, decía. Le corregimos la ese. Le prestamos un corta uñas para rasparla y dejar a los caciques con ce. Como debe ser. ¡Qué caray!

La víspera fue similar. La fachada del palacio legislativo fue agredida. Rotos los vidrios. Rastros de las molotov arrojadas. Basura por aquí y por allá. El sábado no fue distinto. Poco mas de tres decenas de maestros se arremolinaron. Hicieron vallas. Envalentonados por las notas del chile frito tocaron y tocaron. Gritaron y Gritaron. Agredieron y agredieron. Nadie los tocó. Nadie los llamó al orden.

Valientes en montón, cobardes de uno en uno, dejaron moribundo al periodista Fernando Mejía, del semanario Siglo 21, de Taxco. Él quiso huir de la turba que lo secuestró dentro del palacio legislativo. Otros consiguieron salir por un boquete abierto por elementos de seguridad del alcalde electo, Héctor Astudillo, en una de las mallas que rodena al edificio. Le arrojaron una piedra que duplicó dos veces el tamaño de su cabeza. Y aun se mofaron: ¡ándele pa’que aprendan a respetar! (¿Dónde hemos escuchado o leído esos mensajes?)

La mañana tarde del sábado fue de dos tiempos: alegría de diputados que festejaron su entronización, mientras la turba ofrecía una realidad a la que ya nos hemos acostumbrado: la impunidad de ignorantes presuntos maestros que han secuestrado a la sociedad… y lo seguirán haciendo.

A las once de la mañana fue citada la concurrencia. Toditos llegaron. Trajes finos por aquí. Por allá. Madres, padres., tíos y hasta la abuelita de diputados niños que creyeron acudir a su primera comunión. Nomás les faltó la velita, las torrejas y el atole blanco para completar la fiesta.

Y fue a las once cuando enardecidos maestros rodearon el edificio., Los que llegaron, adentro quedaron. Los que estuvimos fuera, pues ahí nos quedamos. Los diputados del PRD hicieron oficina en El Señorial. Los del PRI en Los Cedros. Desde ahí suplicaron a los maestros les permitiesen la entrada. ¡Por favor! Pidieron. Y pidieron. Y pidieron. Hasta las dos de la tarde. Que les hicieron el favorcito.

Una valla les abrió pasó. Entraron formaditos. Pero en el vestíbulo vieron su realidad: alguien jaloneó en el tumulto a una profesora. Fue suficiente. Sacó de entre sus ropas una navaja y amenazó al diputado Armando Chavarría. Los jaloneos. Los gritos. Los golpes a la puerta de la sala de plenos. El graffiti en las paredes antes inmaculadas.

Los “maestros” amenazantes: prensa vendida cuéntanos bien.” Y lo hicimos: allá un grupo del diputado Carlos Álvarez aguantó estoico empujones, ofensas, y el sol. Ese sol que caló. Mas allá los de los diputados priístas. Otros mas que vinieron a acompañar a su diputado de Tierra Caliente. Gajes del oficio de un acarreado: los llevaron como escenografías humanas y fueron “cetegistas” por un día”. Hicieron montón, pues.

Los rijosos eran pocos. No pasaron en realidad de algunas decenas. El sol de las tres de la tarde los evidenció: los acarreados arriaron velas, mantas e invitaciones y se marcharon. Ahí quedaron las vallas agresivas y amenazantes. Apenas unos cuantos. Y unas cuantas alumnas de la escuela de educación física a las que amenazaron: se van y las reprobamos. ¡Va!

Dentro del recinto fue otra cosa. Otras decenas mas se metieron. Jalonearon. Ofendieron. Manotearon. Pegaron mantas. Y tomaron la tribuna para que su representante, Jorge García, exigiera que la nueva legislatura respaldara un punto en contra del Acuerdo por la Calidad Educativa.

¡Habráse visto! La legislatura creció, a fuerza de la sinrazón y la violencia. Hubo incluso medios que respaldaron e hicieron apología del hecho. ¿Desde cuándo la tribuna legislativa se gana a fuerza de golpes? ¡Ton’s para qué sirve la elección y los mecanismos democráticos? ¿Ellos como ciudadanos de excepción? ¿Y el Estado dónde queda?

Nuestros diputados al fin rindieron protesta. Adentro se consumó el hecho. Se hicieron diputados. Padres, tíos, abuelitas, esposas e hijos aplaudieron. Algunos derramaron una lagrimita. Otros mas posaron y posaron para la foto. ¿Cetegistas? ¿Desmanes? “ya soy diputado”, susurró por ahí uno de ellos. Los desmanes los tuvieron sin cuidado.

Afuera el sol a plomo. Las vallas humanas cerraron el paso en los accesos. Por a’i de las cuatro de la tarde se consumó. Hablaron los diputados representantes de cada fracción para posicionar lo que será su trabajo, a partir de éste martes: PRD, PRI, PAN, Verde y Panal por la institucionalidad. Convergencia y PT respaldaron a los maestros y exigieron equilibrio con otros poderes.

Posturas de siempre. Inusual y fuera de protocolo, hubo dos posturas del PRD: Armando Chavarría con la formal, y Carlos Álvarez con la línea institucional.

Al final de cuentas los maestros no se salieron con la suya. A se su rijosidad fueron chamaquedados. Los diputados rindieron protesta. Hubo pronunciamientos de cada fracción parlamentaria. Los maestros destrozaron lo que quedaba del Palacio Legislativo y consiguieron lo de siempre: una cita con el titular del poder ejecutivo, éste lunes a las seis de la tarde.

¿Todo, nada más por eso?

¡Ah!. La salida de invitados, diputados, prensa y edecanes fue similar: forcejear con esas vallas de salvajes que se han tomado al estado y su sociedad como rehén. Y ahí fue cuando casi matan al periodista Fernando Mejía. Quiso abandonar el lugar entre empellones. Lo jaloneó el “vigía”. Levantó una roca inmensa. La arrojó. Le pegó en la cabeza a Fernando. Rebotó en el fotógrafo. Y ahí desfalleció.

En la Cruz Roja reportaron la noche del sábado: condición de salud grave.

Testigos del hecho fueron Héctor Astudillo, su personal de seguridad; Evodio Velásquez y su señora esposa y otros tantos diputados que huyeron por ese boquete.

¿Valió la pena, señores diputados?

Los maestros dicen exigir sus derechos. ¿El periodista no los tiene acaso? ¿Y la sociedad tampoco? ¿Y los niños sin clases? ¡Va!

Saquemos algo bueno de esa tarde salvaje: el maestro que gritaba consignas corrigió. Desde el sábado ya sabe como se escribe caciquismo. Con c de Cab…nes Vale.

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