Miseria y corrupción entre productores

A 41 años del coprerazo, los productores de copra guerrerense enfrentan hoy la más graves crisis económica y reprueban al gobierno de tenerlos marginados de los programas oficiales.

Jorge Luis Salas Pérez, presidente de la Unión Mercantil de Productores de Coco y sus Derivados, SA de CV., condenó al salinato por haber firmado el trilateral Tratado de Libre Comercio, “acuerdo que nos marginó del mercado nacional e internacional, y nos sentenció a la miseria de por vida”.

Indicó que precisamente “en el gobierno del usurpador Carlos Salinas de Gortari empezó esta crisis al permitir el gobierno federal que entrara al país aceite asiático, de Filipinas, Costa de Marfil a bajos costos al dispensarse impuestos”.

Acompañado de don Elías Herrera Campos, sobreviviente de la masacre del 20 de agosto de 1967, Salas recordó que la Unión Mercantil aglutinaba a más de 10 mil correros. “Se luchó con firmeza para mejorar el precio de la copra, esta organización creció con gran fuerza en ambas costas”.

“El gobierno de Raymundo Abarca Alarcón le tenía ya miedo a la Unión Mercantil porque esta organización ya decidía diversas tareas políticas, influía en varios municipios y hasta logró espacios en varios Ayuntamientos y el gobierno no quería que la Unión decidiera la gubernatura”, señaló el presidente de los correros.

“Duele la injusticia…”

Al dirigente coprero Jorge Luis Salas se le inundaron de lágrimas los ojos, sus mejillas y hasta salpicó a su camisa cuando recordó el 20 de agosto de 1967. “Duele la miseria, la injusticia, la represión. La masacre aquí en avenida Ejido es una herida que no cierra, ni cerrará”.

“Recuerdo tristemente la masacre, estaba muy chico pero estuve al lado de mi padre, siempre anduve con él, era accionista, siempre de abusos, me daba coraje que la propiedad era de unos cuantos, y que debería ser de todos, eso duele, y le duele a mucha gente”.

A su vez, el viejo de don Elías Herrera recuerda como si fuera ayer, el baño de sangre en el edificio de los copreros –ubicado frente a la terminal Estrella Blanca-.

Aún recuerda el enfrentamiento entre “El Zanatón” y César del Ángel. La gente armadas desde la azotea, los gritos y disparos a quemarropa. Que el gobierno contrató a los mejores pistoleros de la Costa Grande.

Al paletero que iba pasando y quedó en medio de un charco de sangre. Las contraseñas con la vara de bambú, el salvoconducto a la vida.

“¿Justicia? que justicia va haber si el gobierno estaba contra nosotros”, sostuvo categórico el señor Elías quien ahora tiene esperanza de que pronto, muy pronto, haya una asamblea general de copreros y se decida el futuro del patrimonio, el edificio de la Unión Mercantil de Productores de Coco y sus Derivados, SA de CV.

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